jueves, 10 de diciembre de 2009

martes, 10 de noviembre de 2009

domingo, 8 de noviembre de 2009

viernes, 6 de noviembre de 2009

domingo, 1 de noviembre de 2009

Foto 4

¿Con qué monedas puedo comprar tu felicidad?

Si me dices que es lo que pretendes encontrar en mí, puede que empiece a buscar el camino para traerlo contigo. Ya no sé cuánto me pesa tu pasado, ó el mío. Porque hoy soy consciente de la inutilidad de tantas palabras, esta noche solo busco ese ángulo perfecto entre tu pecho y tu brazo y me callo. Ese espacio exacto de tu cuerpo donde se acomoda mi ser y puedo respirarte mientras se aleja la angustia, esa razón que me mantendrá de este lado de la línea. Así que he decidido mantenerme en silencio, aquí, a tu lado, sin que por ello necesites darte cuenta de lo cerca que estoy.

martes, 27 de octubre de 2009

O casi nada

La única forma de lograr que hablemos es irme de tu lado… y esperar que regreses con frases estudiadas, con calma, con ausencias y con ganas de escucharme, pero siempre que regresas no estoy preparada para hablarte de modo que me quedo callada, y apenas cierras tus oídos comienzo a tener deseos de hablarte. Ignoro si sea buena la idea esperarte mientras leo un libro de kundera. Y esa frase que sonó, como el levantamiento de una pared… un muro de defensa... por un instante alcance a escuchar las volquetas cargadas de cemento y ver los cascos de protección sobre las cabezas: “no sé, arréglatelas como puedas”, y luego cuando pasaba el espasmo cerraste la puerta con un “búscate un lugar donde quepas”… En otro contexto, si, pero las frases estaban cargadas de barreras… ¿de odio tal vez? Durante años anhelé escuchar esas palabras, pero no en esta dirección. No supe si lo entendí después cuando estaba a tu lado entre las sabanas o si lo había entendido desde antes conversando con tu mail… yo sólo puedo aportar a la felicidad de la que hablas, desde mi silencio sin preguntas, sin reproches, sin llamadas y no estoy segura de querer mi silencio de la forma que a ti te llena el vacío… Salimos del hotel, caminábamos hacia el colectivo, doblamos la esquina y soltaste mi mano bruscamente, caminaste distante, hasta llegar a la siguiente esquina, donde, mi afán por liberarte de mi incomoda presencia frente a los ojos de la noche, me impulsaba a cruzar la calle. Me tomaste por el brazo con fuerza para exigirme permanecer a tu lado. Tendré más cuidado la próxima vez que pretenda cruzar la vía.

jueves, 17 de septiembre de 2009

viernes, 21 de agosto de 2009

sábado, 8 de agosto de 2009

sábado, 3 de enero de 2009

Un amanecer oliendo a nube

Eres el hombre que nunca me amará y por el que no perderé la cabeza. ¿?. El misterio de saberte escondido me hipnotiza. Yo seré para vos dos signos de interrogación, mientras que seas para mí lo que haya dentro de los interrogantes. Cada vez que te miro y me rio es porque estoy imaginándote loco, enamorado perdidamente de una mujer. Tienes mirada de gato. No es más que eso. Qué gracioso que tengas un helicóptero… y un barco!.

Jugando puedo decirte palabras que nunca usaría contigo en una frase. Tu presencia me hace más sensible y menos segura. Pero no importa mucho. Después de verte un día cualquiera, vuelvo a nacer. Ahora es solo un juego. No me gusta que me des las gracias. Me gusta más tu olor. Me gusta saber de ti, lo que quieras mostrarme. De que estas huyendo?. La guitarra te pone en evidencia, pero suelo ser distraída. No sé qué es lo que tanto me gusta de ti. También es muy intenso. Sigo pensando que hablarte es como presentar un examen oral. Escribirte es más fácil, así mis mejillas no pueden ponerme en evidencia.

Las plumas se me parecen a ti. Los gatos también. No he terminado de comprender por qué. No sé como huelen las nubes, pero debe ser parecido a como hueles tu.