sábado, 3 de enero de 2009

Un amanecer oliendo a nube

Eres el hombre que nunca me amará y por el que no perderé la cabeza. ¿?. El misterio de saberte escondido me hipnotiza. Yo seré para vos dos signos de interrogación, mientras que seas para mí lo que haya dentro de los interrogantes. Cada vez que te miro y me rio es porque estoy imaginándote loco, enamorado perdidamente de una mujer. Tienes mirada de gato. No es más que eso. Qué gracioso que tengas un helicóptero… y un barco!.

Jugando puedo decirte palabras que nunca usaría contigo en una frase. Tu presencia me hace más sensible y menos segura. Pero no importa mucho. Después de verte un día cualquiera, vuelvo a nacer. Ahora es solo un juego. No me gusta que me des las gracias. Me gusta más tu olor. Me gusta saber de ti, lo que quieras mostrarme. De que estas huyendo?. La guitarra te pone en evidencia, pero suelo ser distraída. No sé qué es lo que tanto me gusta de ti. También es muy intenso. Sigo pensando que hablarte es como presentar un examen oral. Escribirte es más fácil, así mis mejillas no pueden ponerme en evidencia.

Las plumas se me parecen a ti. Los gatos también. No he terminado de comprender por qué. No sé como huelen las nubes, pero debe ser parecido a como hueles tu.