Y me quedé pensando en tu post, mas allá de que Mafalda es de mis preferidas, en eso de cómo curar un alma lastimada y mirá, una buena manera que he encontrado es escribir, sacar para afuera todo eso que de alguna manera me raspa por dentro y termina haciendo llagas.
Un buen lugar es el blog, un gusto conocerte en tu rincón, me ha gustado, asi que seguimos en contacto!
Se me ocurre que el tiempo es un factor que juega a favor, para sanar heridas y también para que ciertas cosas que ayer nos herían hoy no nos hagan mella. El gran secreto es amar y quien quiera ser receptor de nuestro amor y retribuirlo muy bien y el que no se lo pierde, el gran secreto es que nuestra capacidad de amar sea un imán poderoso que atraiga personas y situaciones que nos hagan feliz. Inspirando lástima o forzando o exiginedo que nos amen no es la receta ni para ser feliz ni para tener éxito. La otra es no gastar pólvora en chimangos, quien merece que con nuestra conducta nos despreciemos, nos dañemos, nos generemos nosotros mismos mala onda, que es una forma de seguir sembrando experiencias dolorosas. A llorar, a gritar, a escribir, a hacer lo que sea para descargarse durante un tiempo prudencial y después para adelante y que las víctimas sean los otros. Un cariño: Andrés.
Desde el primer día de este año, me prometí a mi misma que me quejaría en cuanto algo me molestara o me doliera. A veces, con tal de aceptar las acciones de los demás con la intención de ser tolerante me lo callaba. Me parecía un ejercío espiritual muy digno; eso de aceptar la realidad tal y como venía. Pero ahora creo que quejarse y expresar que nos sentimos mal es más noble, más sincero y más humilde. Si la otra persona nos ama, querrá saberlo; no querrá que nos sintamos mal. Yo tampoco; yo no quiero sentirme mal.
5 comentarios:
Isabel, ahora si pude entrar!
Y me quedé pensando en tu post, mas allá de que Mafalda es de mis preferidas, en eso de cómo curar un alma lastimada y mirá, una buena manera que he encontrado es escribir, sacar para afuera todo eso que de alguna manera me raspa por dentro y termina haciendo llagas.
Un buen lugar es el blog, un gusto conocerte en tu rincón, me ha gustado, asi que seguimos en contacto!
Besos
muy bueno,,,buenísimo
un abrazo enorme y nos seguimos
Se me ocurre que el tiempo es un factor que juega a favor, para sanar heridas y también para que ciertas cosas que ayer nos herían hoy no nos hagan mella.
El gran secreto es amar y quien quiera ser receptor de nuestro amor y retribuirlo muy bien y el que no se lo pierde, el gran secreto es que nuestra capacidad de amar sea un imán poderoso que atraiga personas y situaciones que nos hagan feliz. Inspirando lástima o forzando o exiginedo que nos amen no es la receta ni para ser feliz ni para tener éxito.
La otra es no gastar pólvora en chimangos, quien merece que con nuestra conducta nos despreciemos, nos dañemos, nos generemos nosotros mismos mala onda, que es una forma de seguir sembrando experiencias dolorosas. A llorar, a gritar, a escribir, a hacer lo que sea para descargarse durante un tiempo prudencial y después para adelante y que las víctimas sean los otros.
Un cariño: Andrés.
Fijate que la curita tape bien toda la lastimadura.
No vaya a ser que...
ya sabes.
me encanta el blog
te beso.
A.-
Desde el primer día de este año, me prometí a mi misma que me quejaría en cuanto algo me molestara o me doliera. A veces, con tal de aceptar las acciones de los demás con la intención de ser tolerante me lo callaba. Me parecía un ejercío espiritual muy digno; eso de aceptar la realidad tal y como venía. Pero ahora creo que quejarse y expresar que nos sentimos mal es más noble, más sincero y más humilde. Si la otra persona nos ama, querrá saberlo; no querrá que nos sintamos mal. Yo tampoco; yo no quiero sentirme mal.
Publicar un comentario