En la noche cuando tu ausencia me deja tan solo la fresca brisa que entra por mi balcón, si quiero traerte de vuelta, sólo necesito buscar tu esencia entre mis dedos y casi alcanzo a dibujarte, frente a mí, casi observo tu mirada (y valla! que es una cosa magnifica, tu mirada, incierta y atrapante), casi puedo sentirte con mi tacto que lleva tu olor y te reclama, te añora. Ahora te has evaporado ya de mis delirios… y te deseo. Hay tanto que se siente aquí, que las palabras no alcanzan a dibujar siquiera emociones de tal magnitud.
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