jueves, 4 de diciembre de 2008

Notificación de madrugada

Me he acostumbrado con triste facilidad a vivir abriendo y cerrando maletas. Huyendo de ti para buscar el camino que me lleve de regreso o que me pierda para siempre. Con lágrimas en los parques esperando que llames, que me traigas un abrazo. Ya los teléfonos se olvidaron de nosotros, todavía no lo hacen los abrazos…

Te has acostumbrado a vivir con el disfraz y a usar frases como “hay cosas que hay que hacer”. Que hasta tu mismo te las crees y el espejo ya no te muestra tu alma. El también se ha convencido que el señor del traje no necesita sonrisas.

En esta ciudad siempre hace frio. La diferencia es que antes yo tenía tu calor y tú mis pataletas. Ahora planeo inventar una chimenea para derretir el hielo que te cubre. Cuando ya te acostumbraste a dejarme huir cada semana con un pretexto diferente. Pero esta vez no me quedan maletas, no me quedan pretextos. Me queda eso sí, la certeza de que el señor del traje aun le quedan sonrisas y que el mundo si las necesita.

Hace tiempo ya que aprendiste a no mostrar tus sentimientos, mientras que yo todavía no imaginaba ninguna forma de llegar a ellos. Hace tiempo que aprendimos a caminar con los pies bien amarrados a la tierra… porque las nubes son demasiado peligrosas cuando no llevamos alas de repuesto. Por eso contigo siempre me gustó robarte con ayuda de alguna tontería, una sonrisa, por eso contigo una lágrima es la mayor verdad que no necesita pronunciarse. Me encantaría cubrir la ciudad de colchones aun sin partir por la mitad para no dejarte caer la próxima vez que decidas elevar tus pies.


1 comentario:

Isabel dijo...

y si después de esto todavía quieres dejar la decisión en mis manos...
no quiero
ni por un instante
alejarme otra vez de tu corazón!!
Regálame una bonita navidad
Y yo te regalo mis armas