Tú querías hablar de ella, yo no tenía ganas de hablar.
Ella tan sólo perdió esa afición por sentir que todo puede cambiarse, que nada es más grande que el amor y borró de su rutina esa costumbre de regresar para querer arreglarlo todo.
Algunas veces hablar sólo puede ser dañino.
Ella tan sólo perdió esa afición por sentir que todo puede cambiarse, que nada es más grande que el amor y borró de su rutina esa costumbre de regresar para querer arreglarlo todo.
Algunas veces hablar sólo puede ser dañino.
Hoy prefieres hablar por hablar, yo prefiero el silencio
(de tanto que lo intenté - Quique González)
(de tanto que lo intenté - Quique González)
No hay comentarios:
Publicar un comentario