sábado, 10 de abril de 2010

Tiempo

Ella tuvo tiempo, su inusual belleza y su mirada tierna que enlistaba en su ejército a más de un chico de sonrisa encantadora y un futuro prometedor. También tuvo su dignidad y se despidió de aquel muchacho que amaba porque cometió un error o tal vez más de uno. Tuvo una casa, tarjetas de felicitación, cuentos para los niños y lienzos para pintar. Ahora ella duerme en un sofá que tiene un brazo y sólo en las noches deja hablar a su soledad y entonces se aferra al brazo del sofá como si este fuera aquel muchacho a quien amo, u otro cualquiera con la suficiente excelencia para permanecer a su lado. Y a pesar de todo esto, ella cada día parece ser feliz, no demasiado, lo suficiente, nunca enferma, nunca entristece, nunca deja de comer.
¿Si eres maravilloso y bueno tienes que pagar el precio de quedarte solo?
Ya ni siquiera sé como abrazarla

Y tú me llamas a decirme que en una semana pudiste tener a tres mujeres desfilando en tu cama y esperas que esa sea una buena razón para que yo regrese.

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